Dietas Detox, ¿sirven realmente?

Después de unos días de desorden con la alimentación suelen venir las ganas de deshacernos de los excesos y sus consecuencias para la salud. Entonces aparece como por arte de magia la opción de una dieta detox. Pero, ¿son realmente necesarias? ¿Sirven de verdad? ¿Existirán otros caminos menos restrictivos? 

Las dietas detox son cambios puntuales en la alimentación, por un par de días o semanas, que buscan eliminar del cuerpo las toxinas acumuladas por la mala alimentación. La gran mayoría se trata de batidos desintoxicantes y jugos especiales de frutas y verduras. Incluso existen planes pagados que incluyen suplementos para desintoxicar. Estas dietas eliminan grupos completos de alimentos, llegando algunas a eliminar todos los sólidos, con la promesa de limpiar el organismo.

Pero no existen estudios serios que las respalden y demuestren su eficacia en lo que prometen. Lo que sí hay son datos concretos que ponen en evidencia que existen mejores formas de recuperar los hábitos y de combatir los efectos de las comidas poco saludables. Aquí te damos algunas ideas para hacerlo.

Cada vez que comemos o tomamos algo, en el proceso digestivo se producen sustancias de deshecho de las que el cuerpo tiene que deshacerse, pero no son tóxicas, por lo tanto no deben ser llamadas toxinas. También con el funcionamiento de las células se originan los radicales libres, que deben ser eliminados del organismo. Estos son procesos naturales, y por lo mismo, la naturaleza tiene sistemas para que el cuerpo se “limpie”: el sistema digestivo, el sistema linfático, los riñones y el hígado. 

La dieta detox promete hacer este mismo trabajo mucho más rápidamente y con eso mejorar diferentes aspectos de la calidad de vida. Una piel más radiante, mejor estado anímico, más energía y pérdida de peso.

El problema es que esta baja en el peso se produce porque estas dietas suelen ser muy restrictivas y por eso generan déficits calóricos importantes, pero no son sistemas de cambio de hábitos ni esquemas de alimentación sostenibles en el tiempo (y mucho menos recomendables por su importante desbalance nutricional).

Además, cuando el cuerpo es sometido a regímenes muy estrictos se produce cortisol, la hormona del estrés, que fomenta la acumulación de grasa y se desordena la grelina, hormona que produce hambre.

¿Qué hacer para compensar los excesos y desórdenes en la alimentación? 

El cuerpo humano cuenta con su sistema propio de desintoxicación para deshacerse de todos los deshechos que produce, no son necesarios batidos mágicos ni dietas especiales. Pero sí existen algunas acciones que pueden ayudar al organismo a estar más saludable y recuperarse de los excesos.

  • Retomar o establecer hábitos alimenticios saludables: si es muy difícil o existe un sobrepeso importante lo más recomendable es buscar ayuda profesional con un nutricionista.
  • Aumentar la actividad física o dejar de lado la vida sedentaria: al igual que con la alimentación, existen profesionales calificados para asesorar en esto, como profesores de educación física, entrenadores y preparadores físicos.
  • Aumentar el consumo de agua para ayudar al sistema excretor a trabajar mejor.
  • Optar por comidas no procesadas cada vez que sea posible: al consumir exceso de azúcar, sodio, colorantes, etc., se sobre exigen los sistemas de limpieza del cuerpo y se produce retención de líquidos, problemas en la digestión, disminución de la energía y varios efectos nocivos. 
  • Eliminar o disminuir el consumo de tabaco.
  • Disminuir el consumo de alcohol: es mucho más efectivo eliminar semanalmente el alcohol como hábito de lunes a jueves por ejemplo, que evitar su consumo los pocos días que dure una dieta específica.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras. Existen suplementos que son concentrados de vegetales que pueden ayudar a elevar la ingesta de estos nutrientes.
  • Aumentar el consumo de fibra
  • Dormir al menos 7 horas diarias.

¿Cuál es el problema de las dietas detox?

Aunque en el corto plazo estas dietas cumplen con su promesa de la pérdida de peso, no lo hacen a través del camino más saludable, y tienen algunos efectos negativos.

  • Como son muy restrictivas, tienen importantes carencias de nutrientes
  • Al reducir al mínimo las proteínas provocan pérdidas musculares y con eso perjudican la composición corporal
  • Tienen efecto rebote porque al volver al consumo habitual de calorías, se recupera el peso perdido
  • Generan ansiedad y pueden llevar a los temidos atracones como respuesta a la privación
  • No son sostenibles en el tiempo, porque no buscan mejorar los hábitos
  • La baja ingesta calórica provoca cansancio físico y fatiga mental

Y ¿entonces?

Un estilo de vida equilibrado será la mejor forma de mantener el organismo funcionando saludablemente. Y como consecuencia de esto, la piel y el cabello lucirán más sanos, tendremos más energía, mejor estado de ánimo, mejor calidad de sueño y un peso adecuado.

Pero no es necesario someterse a dietas estrictas y restrictivas, ni pagar por programas que prometen hacer lo mismo que el cuerpo está preparado para hacer solo. La mejor forma de desintoxicar el cuerpo es con una alimentación balanceada, hidratación adecuada y llevar una vida activa.      

Autora: Pepa Canales, Trail Runner y Periodista

 

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