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Para aprovechar al máximo los beneficios de la vitamina D, no da lo mismo cómo ni cuándo tomarla. Al ser una vitamina liposoluble, su absorción depende directamente de la presencia de grasas en el organismo. Tomarla en ayunas o entre comidas reduce significativamente su biodisponibilidad. Conocer las claves para tomarla correctamente puede marcar una diferencia real en tus niveles séricos. 

 

¿Por qué la vitamina D es diferente a otras vitaminas? 

La vitamina D pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles, junto con las vitaminas A, E y K. A diferencia de las vitaminas hidrosolubles como la vitamina C, las liposolubles necesitan ser transportadas y absorbidas mediante grasas. Esto significa que: 

  • El cuerpo puede almacenarlas en el tejido adiposo y el hígado 

  • Su absorción depende del consumo de grasas saludables 

  • Tomarla sin grasa reduce considerablemente su efectividad 

  • El exceso se acumula en el organismo, por lo que las dosis elevadas sin orientación profesional pueden ser perjudiciales 

Si quieres conocer en detalle para qué sirve y cuáles son sus beneficios, este artículo sobre vitamina D y bienestar lo cubre en profundidad. 

 

¿Cómo tomar la vitamina D correctamente? 

La regla más importante es tomarla siempre junto a una comida principal que contenga grasas saludables. Algunas opciones ideales para acompañarla son: 

  • Semillas y frutos secos como nueces o almendras 

  • Aceite de oliva en ensaladas o preparaciones 

  • Palta 

  • Huevos 

  • Pescados grasos 

Evita tomarla en ayunas o entre comidas, ya que sin la presencia de grasas su absorción se reduce considerablemente y no obtendrás el beneficio esperado. 

 

¿Cuándo es el mejor momento del día para tomarla? 

No existe un consenso científico sobre el momento exacto del día, pero hay algunas consideraciones prácticas: 

  • Con el desayuno: si tu desayuno incluye grasas saludables como huevo, palta o frutos secos, es un buen momento 

  • Con el almuerzo: la comida más abundante del día suele tener mayor contenido de grasa, lo que favorece la absorción 

  • Evitar la noche: algunos estudios sugieren que la vitamina D puede interferir con la producción de melatonina, por lo que tomarla de noche podría afectar el sueño en personas sensibles 

Lo más importante es la constancia: tomarla todos los días a la misma hora con una comida que contenga grasa es más relevante que el momento exacto. 

 

¿Quiénes deben tener más cuidado con su ingesta? 

Hay grupos que deben prestar especial atención a sus niveles de vitamina D y considerar la suplementación: 

  • Embarazadas: necesitan niveles adecuados para el desarrollo óseo y neurológico del feto 

  • Adultos mayores: su capacidad de síntesis cutánea es significativamente menor 

  • Niños pequeños: especialmente los alimentados exclusivamente con leche materna 

  • Personas con enfermedades autoinmunes o inflamatorias 

  • Quienes viven en zonas con baja exposición solar o trabajan en interiores 

Si sospechas que puedes tener deficiencia, este artículo sobre cómo detectar si te falta vitamina D te explica los síntomas y cómo interpretarlos. 

 

Formatos de suplementos de vitamina D disponibles 

Los suplementos de vitamina D se presentan en distintos formatos según las necesidades de cada persona: 

  • Tabletas y cápsulas: el formato más común y práctico para el consumo diario 

  • Gotas o líquido: especialmente útil para niños pequeños o personas con dificultad para tragar cápsulas, ya que permite dosificar con mayor precisión 

  • Combinados: algunos suplementos combinan vitamina D con calcio o vitamina K2, que potencia su acción en la salud ósea 

En All Nutrition puedes encontrar la Vitamina D3 800 UI de German Energy en tabletas para consumo diario, y la Vitamina D3K2 de Nutrisorb en formato líquido que combina vitamina D3 con K2 para maximizar su efecto en la salud ósea y cardiovascular. 

 

¿Cuánta vitamina D debo tomar? 

La dosis recomendada varía según la edad y la situación de salud: 

  • Niños menores de 1 año: 400 UI diarias 

  • De 1 a 70 años: 600 UI diarias 

  • Mayores de 70 años: 800 UI diarias 

  • Embarazo y lactancia: 600 UI diarias 

Estas dosis pueden aumentar significativamente si existe una deficiencia diagnosticada. Siempre consulta con un profesional de la salud antes de iniciar la suplementación para determinar la dosis adecuada según tus niveles séricos.

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