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Autor: All Nutrition

Publicado: 2020-11-03

Aunque los suplementos alimenticios están diseñados para complementar la dieta y promover un estilo de vida saludable, no todos pueden consumir suplementos alimenticios. Existen ciertas condiciones médicas que requieren precaución al elegir estos productos, ya que algunos ingredientes podrían resultar perjudiciales para la salud.

Estos productos no son curativos ni sustituyen tratamientos médicos, por lo que su consumo debe ser informado y personalizado.

En general, cualquier persona mayor de 15 años y sin patologías relevantes puede incluir suplementos en su rutina. Sin embargo, quienes padecen enfermedades como hipertensión, celiaquía, diabetes, trastornos tiroideos o intolerancia a la lactosa deben revisar cuidadosamente la composición de cada suplemento.

 

¿El café sube la presión en hipertensos?

 

La hipertensión arterial es una enfermedad que se produce por el aumento de presión que genera la sangre sobre las arterias. Esto puede desencadenar complicaciones graves como infarto de corazón, accidente cerebrovascular, etc.

Diversos estudios han demostrado que la cafeína puede agudizar esta condición. Por lo tanto, los hipertensos no deben consumir cafeína. 

La razón es que la cafeína puede elevar los niveles de hormonas como la adrenalina, noradrenalina y cortisol, las cuales aumentan la presión arterial. Es decir, el café sube la presión porque estimula la secreción de estas sustancias, lo que puede generar un efecto hipertensivo en personas sensibles a la cafeína.

Pero no solo el café es el problema. Muchos suplementos deportivos o energéticos contienen cafeína, y también deben evitarse. Estos productos pueden tener altas concentraciones de esta sustancia, lo que representa un riesgo para personas hipertensas. 

Siempre es clave revisar las etiquetas y consultar con un profesional de la salud antes de consumir cualquier suplemento si se padece esta condición.

 

Alimentos sin gluten para celíacos

 

La enfermedad celíaca es una reacción inmunológica al gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y, en algunos casos, la avena. En otras palabras, las personas con celiaquía no pueden procesar esta proteína sin dañar su intestino.

Dado que no existe un tratamiento médico para esta condición, la única solución efectiva es seguir una dieta basada exclusivamente en alimentos sin gluten. Esto permite mantener la salud intestinal y evitar síntomas como inflamación, dolor abdominal, fatiga o deficiencias nutricionales.

Además de los alimentos, también hay que tener cuidado con los suplementos nutricionales y medicamentos. Muchos contienen gluten como excipiente (es decir, como sustancia de relleno o estabilizador), por lo que es crucial revisar el etiquetado y asegurarse de que sean libres de gluten. Vitaminas, minerales y otros suplementos deben estar certificados como aptos para celíacos para evitar reacciones adversas.

En el caso de quienes buscan mantener una buena ingesta de proteínas ya sea por deporte, dieta o salud general, es importante elegir proteína sin gluten. Existen opciones como proteína vegana y proteínas de carne  siempre que estén etiquetadas como aptas para celíacos. Estas alternativas ayudan a complementar la alimentación sin riesgo de exposición al gluten.

 

Proteínas para intolerantes a la lactosa

 

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad para digerir este componente, un tipo de azúcar presente en la leche y sus derivados. Ocurre cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de lactasa, la enzima encargada de descomponer la lactosa.

Esto provoca molestias gastrointestinales como náuseas, gases, hinchazón, dolor abdominal y diarrea. Por eso, quienes padecen esta condición deben evitar productos lácteos y cualquier alimento o suplemento que contenga ingredientes derivados de la leche.

En este contexto, es fundamental prestar atención a los batidos o suplementos nutricionales, especialmente los que contienen proteína de suero como es la proteína whey o caseína, ya que muchos de ellos no son aptos para intolerantes a la lactosa.

Sin embargo, hoy en día existen muchas alternativas de proteínas para intolerantes a la lactosa, tanto de origen vegetal (como proteína de arroz, arveja o soya) como versiones aisladas y filtradas de suero que están libres de lactosa. Estas opciones permiten complementar la dieta sin provocar síntomas digestivos, y son ideales para quienes buscan cuidar su salud sin resignar el consumo de proteínas.

 

¿Puedo tomar quemador de grasa si tengo hipotiroidismo?

 

Si tienes hipotiroidismo o alguna alteración en la glándula tiroides, es importante tener precaución con ciertos suplementos, especialmente los quemadores de grasa. Muchos de estos productos contienen tirosina, un aminoácido no esencial que el cuerpo puede producir de forma natural.

La tirosina participa en la producción de hormonas tiroideas, como la T3 y T4. Por eso, su suplementación puede interferir con el tratamiento del hipotiroidismo o alterar el equilibrio hormonal en personas con problemas tiroideos.

Aunque este aminoácido se usa en suplementos para mejorar el rendimiento físico, reducir la fatiga y apoyar la función cognitiva, no es recomendable en personas con hipotiroidismo sin supervisión médica. Incluso si buscas bajar de peso, lo más adecuado es consultar con un endocrinólogo o nutricionista antes de consumir quemadores de grasa u otros productos que puedan afectar tu tiroides.

 

¿Puedo tomar creatina si soy diabético?

 

Sí, una persona con diabetes puede tomar creatina, pero con ciertas precauciones. La creatina monohidratada pura no contiene azúcar ni carbohidratos, y no eleva directamente los niveles de glucosa en sangre. Por eso, en principio no representa un riesgo para quienes viven con diabetes tipo 1 o tipo 2.

De hecho, algunos estudios han explorado posibles beneficios de la creatina en personas con diabetes tipo 2, especialmente en combinación con ejercicio, ya que podría mejorar la sensibilidad a la insulina y el rendimiento muscular. Sin embargo, estos efectos aún están en estudio y no justifican su uso sin supervisión médica.

Lo que sí es importante evitar es que vengan mezclados con azúcares, saborizantes como las barras de proteina que sí pueden tener un alto contenido glucémico. Siempre hay que revisar el etiquetado y optar por fórmulas puras, sin aditivos ni calorías innecesarias.

 

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